Colócate en postura atlética (pies a la anchura de caderas, rodillas ligeramente flexionadas, core activo). Desplázate lateralmente con zancadas cortas y rápidas; cada vez que una pierna se mueve hacia el lado, impulsa esa misma rodilla hacia arriba hasta la altura de la cadera o del pecho según tu nivel. Mantén el pecho erguido, mirada al frente y los brazos alternando para acompañar el movimiento (brazo opuesto sube con la rodilla). Aterriza con la parte media del pie y controla el retorno sin cruzar los pies entre sí. Realiza el ejercicio en intervalos (por ejemplo 20–40 segundos por lado o 3 series de 30 segundos) adaptando intensidad y duración a tu condición. Trabaja la agilidad lateral, potencia de cadera y estabilidad del core, activando glúteos, abductores, cuádriceps e isquiotibiales. Precauciones: evita torsiones bruscas, mantén la alineación rodilla-dedo del pie y reduce el ritmo si sientes dolor.